martes, 30 de marzo de 2010

Presidencia sin Presidente


Llevamos tres meses de Presidencia Española de la Unión Europea, una Presidencia marcada porque el Estado miembro no ejerce el cargo de Presidente y por el cambio institucional establecido por el Tratado de Lisboa y los nombramientos del Presidente Permanente de la Unión Europea, de la Alta Representante de la Política Exterior y de los miembros de la Comisión Europea.
Tres meses en los que la mejor noticia de la Presidencia Española es que no es noticia. Cuesta mucho ver noticias de la Presidencia y, aunque mucho auguren que esto es malo, es lo mejor que puede pasar. Que el trabajo de una Presidencia sea eso mismo, trabajo y del bueno y que no de noticias es buena señal. Las reuniones, el programa y las acciones se están desarrollando sin tener que tener más protagonismo que el trabajo bien hecho. Y es que la labor de las Presidencias, sólo tiene que ser eso, trabajo bien hecho. Algunos medios y algunos políticos creían que se iba a parar el mundo por ostentar la Presidencia de la UE, en seis meses ni se solucionan los problemas del mundo ni, además, corresponde a la Presidencia solucionarlos.
Valoración distinta podríamos hacer del no Presidente, es decir, el Sr. Rodríguez Zapatero y del sí Presidente Sr. Van Rompuy. Parece que el pacto de restarse protagonismo uno del otro, en esta primera Presidencia tan especial donde el Estado Miembro de turno no ejerce el rol de Presidente, se está cumpliendo perfectamente. España había preparado a conciencia la Presidencia y, además, la aproximación a EE.UU. con Obama como Presidente empezó a ser una catapulta estelar para nuestro Presidente del Gobierno. Pero, se cruzó el Tratado de Lisboa, un nuevo Presidente Permanente en la UE y una crisis que no hace más que acentuarse en España. Rodríguez Zapatero parece haber aprendido de la costosa factura que pasó la Presidencia Española a Felipe González, logró consolidarse como un apreciado político europeo, pero terminó adelantando la contienda electoral y perdiendo las elecciones. Siempre pensé que Zapatero estaba predestinado a repetir la situación, pero hace una par de semanas priorizo la actividad de su partido en España y no en Europa. Mientras tanto, Van Rompuy pasa agazapado estos seis meses, componiendo haikus en los que es un maestro occidental. Cultiva el arte de la paciencia y, tendremos que esperar al segundo semestre del año, para ver si el belga logra salir de las ligaduras que le atan a Sarkozy y a Merkel, reforzando su liderazgo con coincidencia de la Presidencia europea de su país.
Mientras que la segunda Comisión Barroso todavía no ha cumplido sus tres meses y su actividad no es susceptible de una valoración, la que está siendo la reina del trimestre es la Alta representante de la Política Exterior, la superministra británica Catherin Asthon. Acaba de rechazar el acudir a la Cumbre entre la UE y Cuba, como ya lo hiciera con la Cumbre celebrada en Granada entre la UE y Marruecos. El que estuvieran presentes el Presidente Van Rompuy y el Presidente Barroso no le disculpa, ¿nos podemos imaginar cualquier cumbre bilateral sin los Ministros de Asuntos Exteriores? Ya tuvo su reprimenda en la sesión de control de Parlamento Europeo y bajo su mando se está implantando la nueva red de Embajadores de la UE en el mundo. Críticas y más críticas sobre la calidad de nuestros embajadores. La sombra de Gordon Brawn no es tan alargada como la de Sarkozy y Merkel.
El sistema de pactos en los nombramientos de los principales cargos europeos puede ser el talón de Aquiles del nuevo modelo Institucional. Sólo llevamos tres meses, sin Presidente o no Presidente activo, una Comisión en Gestación y la Alta Representante en el punto de mira. Más vale que la Presidencia Española no mete ruido y es que, a veces, el trabajo silencioso es el mejor valorado.

Publicado en Legaltoday.com el 6-4-2010

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