miércoles, 25 de mayo de 2011

Progresista? Dices mientras…. Progresista eres tú.

Desde la Revolución Francesa la división ideológica se fragmentó entre derechas e izquierdas, conceptos éstos que se siguen usando en nuestros días. Conceptos trasnochados políticamente. Además, los partidos han comprendido que la masa de votantes que les da el triunfo, no está en ninguno de esos extremos, sino mucho más cercanos al centro. Así pues, en los últimos años hemos visto como todos los partidos con opciones de triunfar en unas elecciones emplean más la terminología de centro derecha o centro izquierda.


También es cierto que en los últimos años, tratando de evitar esta tradicional terminología, la izquierda se ha acuñado la expresión “progresista”, como un símbolo de avance y modernidad, tratando de vincular el “conservadurismo” como algo viejo y retrógrado exclusivamente a la derecha.

Seguramente, los estudiosos de las ciencias políticas tengan mucho que aclarar doctrinalmente al respecto, pero desde el punto de vista de la ciudadanía la percepción que se podría percibir es un binomio izquierda-progresismo y derecha-conservadurismo.

Personalmente, siempre he considerado que progresismo y conservadurismo son posicionamientos ideológicos que van más allá de la tradicional división de derechas e izquierdas. Cuando desde la izquierda se le llama progresista a la dictadura comunista cubana, sinceramente, me chirrían mucho las cosas. De hecho, la izquierda más conservadora es la que sigue empleando en sus mensajes doctrinas del viejo comunismo soviético. Así, tras la caída del muro de Berlín, la izquierda más extrema tuvo que refundar sus posicionamientos políticas y dejar de llamarse comunista en toda Europa. Los socialistas reforzaron sus posturas más socialdemócratas. La izquierda habla de progresismo con cartuchos muy rancios en su recámara.

Tal vez la única izquierda que pueda tacharse de progresista sea la que en Europa se conoce como el movimiento de los Verdes. Nuevos conceptos, nuevos valores, nuevas ideas, aunque muchos, la mayoría, provengan de la vieja izquierda europea.

En la derecha, tal vez, el peso del conservadurismo, más en nuestro país, ha podido nublar la existencia de posiciones progresistas. El viejo enfrentamiento entre liberares y conservadores, ha llevado que, en algunos Estados europeos, ambas tendencias formen parte de una misma fuerza política, mientras que en otros Estados se manifiestan como tendencias totalmente separadas. En la derecha, también existen movimientos que se emplean en luchar por elevar políticas de igualdad, libertad sexual, ecologismo, etc… Tal vez, la derecha no ha sabido valorar las posibilidades de sus posturas progresistas dentro de la sociedad. Es cierto que es más fácil manifestar las diferencias cuando existe más de un partido político y, menos, cuando son tendencias dentro de un único partido.

No renuncio a pensar que el progresismo, es un bien no tiene que estar monopolizado por las ideas de izquierda, menos aún, por las que todavía siguen ancladas en rancios sistemas del pasado.

Hace unas semanas, vimos como diferentes partidos se postulaban ante una idea, simple y neutral. Se trataba de exponer qué políticas llevarían a cabo de salir elegidos en favor de los emprendedores. Hubo quien defendió lo público a ultranza, las subvenciones, el aparato de lo público para tutelar la iniciativa privada (de gentes de cualquier ideología). La mayoría de las medidas sonaron, desde uno y otro lado, a rancias referencias de sistemas conservadores. A mí, desde mi modesta opinión, emprender me parece un concepto progresista, que pide medidas progresistas: agilidad, facilidad, compartición de riesgos, apoyo al fracaso, aprendizaje permanente… pocas palabras de estas se oyeron.

Dicen que con esta crisis ha llegado el momento de reinventarse, las personas, las empresas,… tal vez es la hora de que las ideologías, los partidos políticos, sus dirigentes también lo hagan.

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