Mostrando entradas con la etiqueta Redes sociales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Redes sociales. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de agosto de 2015

#AbogadosenTwitter Cuando la abogacía y el emprendimiento van de la mano: @jcampanillas

ver imagen
Hay quienes consideran, hoy en día, como emprendedores a los jóvenes abogados que, después de superar los estudios universitarios y el examen de acceso a la profesión, optan por abrir un despacho profesional. Muchos de ustedes se estarán reflejando en esta situación y, muchos se identificaran con la idea de emprendimiento, aunque en otros tiempos no tuviera los significados y las connotaciones que ahora se manejan. 

Un abogado que abra su despacho en estos tiempos, debe tener una vocación emprendedora, tiene que plantearse cuál va a ser su propuesta de valor, lo que va aportar diferente a sus clientes en un mercado altamente competitivo. Y no es extraño contemplar, como muchos nuevos abogados, unen sus servicios a la tecnología como un motor diferencial.


Pero si los nuevos muestran su valor diferencial, otros tantos abogados, con experiencia y bagaje profesional, comienzan a tratar propuestas emprendedoras a la hora de ofrecer sus servicios profesionales, bien a través de startups  que rompen aspectos geográficos y ofrecen servicios más trasversales, bien a través de startups  que dan servicios a los propios compañeros. La profesión se está reinventando y, cada día, nos sorprenden con las diferentes propuestas que se presentan. 

@JCampanillas /Jorge Campanillas

Hablar de Jorge Campanillas es hablar de Derecho de las TIC y de proyectos innovadores. Y es por este último aspecto por lo que hoy quiero destacar su perfil. De su conocimiento y especialidad como experto TIC habla por sí mismo su experiencia y su curriculum profesional.

En Twitter, Jorge Campanillas no es sólo @jcampanillas, es también @eventosjur (cuenta que informa de los cursos y eventos jurídicos que se convocan a nivel nacional), @empleojur (ofertas de empleo en el sector legal)  y con un objeto más lúdico @eventosBIKE  (eventos que se organizan en el mundo de la bicicleta y cicloturismo). Sin olvidar, la actividad que desempeña a través de su blog profesional y en su despacho de abogados con la cuenta de @iurismática.

 Hay otros muchos abogados con proyecto emprendedores, pero consolidados en twitter pocos. @eventosjuridicos está en el último ranking de twitter de Notarios y Registradores en la posición 19 con más de 16.000 seguidores y es justo destacarlo en estas líneas como un proyecto de emprendimiento consolidado.

No quiero que los proyectos oscurezcan el perfil de Jorge, tuitero por excelencia, que cada día departe y comparte con los compañeros tecnológicos y, por ende, con el resto de su TL toda la información y noticias del mundo de las TIC.  No hay que olvidar que es uno de los cofundadores de @derechoenRed, cuenta enfocada a la actualidad del derecho de las Nuevas Tecnología y organizadora de los premios de Derecho en Red que reconocen a los “juristas más tecnológicos” del año.

Además, hay que unir en su perfil su actividad como ponente y profesor universitario, con una amplia presencia en los eventos asociados a las TIC y a la innovación. Muestra de ello, es su reciente participación en el Legal hackathon que se celebró en Bilbao.

Y como #notodoesderecho, en sus tuits podremos encontrar su lado humano y sus aficiones, de la que destaca, como buen vasco, el ciclismo. No sólo encontraremos eventos amateur y su actividad ciclista, sino también opiniones sobre las grandes vueltas y el ciclismo profesional. No se lo pierdan.

Si quieres ver el texto completo del artículo y las estadísticas:



jueves, 11 de junio de 2015

Abogados y compra de seguidores en Twitter

Hace unos días, nuestro compañero Alfredo Herranz (@alfherranz) nos invitaba desde su blog a la reflexión sobre la compra de seguidores en Twitter. Desde mi actividad de observador de esta red social, he podido ver diferentes formas en que abogados y despachos de abogados han engordado su número de seguidores, “presuponiendo” la compra de seguidores.

Aclaro lo de "presuponer", ya que si alguien quiere hacerte el regalo de incrementar tu número de seguidores con seguidores falsos, sólo tiene que gastarse 20 euros, introducir el nombre del perfil de Twitter y pagar (imposible saber que empresa te los está colocando). De repente tu cuenta puede verse incrementada con seguidores extraños: chinos, árabes, rusos, sudamericanos… con unos nombres de perfil un tanto extraños (normalmente son combinaciones alfanuméricas), unas bios con frases grandilocuentes en las que si hay enlaces son siempre aparentes (los saltos a Linkedin y Facebook son siempre a la web de entrada) y la geolocalización siempre está desactivada, aunque parezca lo contrario. Sus avatares están “robados” a miles de personas, dado que son fotografías reales, con lo que consiguen tener la apariencia de seguidores reales.

Son seguidores inactivos, aunque las empresas que los promueven les tuitean cosas que repiten sistemáticamente la mayoría de ellos y realizan RTs de la propia comunidad de seguidores falsos o de usuarios de Twitter que han comprado RTs (de todo hay en la viña del Señor…)
Lo malo que tiene “cazar” a un seguidor falso es que cuando vas a ver a quien sigues delata a todos aquellos usuarios de Twitter que han comprado seguidores, con lo que te puedes llevar alguna que otra sorpresa.

Este modelo de compra de seguidores, siempre vinculado a políticos y famosos, puntualmente los he visto en alguna cuenta de abogados y despachos de abogados. Llama mucho la atención ver como usuarios a los que sigues de la noche a la mañana han incrementado en 3.000, 5.000 ó 10.000 sus seguidores. Cierto es que es muy fácil que pasen desapercibidos estos incrementos, salvo que te hayan incluido en algún ranking como el de Klout Spain o el de los Notarios y Registradores, en cuyo caso los perfiles destacan e incluso se pueden monitorizar.

Ante la sospecha, la investigación es sencilla, revisas los últimos seguidores y, después de unos pantallazos, suelen asomar los seguidores falsos que se autodelatan por cumplir las características antes mencionadas y por ir todos seguidos (sin ninguna discreción).

Pero, ¿qué aporta esta compra de seguidores? Sinceramente, salvo llenarse el ego de tener una cuenta con muchos seguidores: NADA¡¡¡ Bueno, sí, lo que puede aportar es justamente lo contrario a lo que se pretende, que si alguien levanta la liebre y señala tu cuenta por haber comprado seguidores tu REPUTACION ONLINE caiga por los suelos. Esto es un riesgo que se tiene permanentemente, hasta que tu número de seguidores reales crece y “tapa” a los falsos (Twitter se ralentiza cuando pretendes ver en la lista de seguidores más de trescientos o cuatrocientos).

Hay otro modelo de compra de seguidores, en este caso de seguidores reales pero que puede tener casi los mismos efectos. Recientemente me llamó mucho la atención un despacho de abogados que sólo había tuiteado tres veces y tenía más de 10.000 seguidores. Estos son unos cracks¡¡¡ -pensé- e, inmediatamente, traté de analizar como lo habían conseguido. Era un despacho de Madrid y no era uno de los conocidos, lo que me hizo pensar en que había algo raro. Así que, revisando sus seguidores, descubrí que mayoritariamente eran jóvenes y con ninguna relación con el mundo del derecho. Vamos que tenía toda la pinta que esa cuenta antes de tener el nombre del despacho en cuestión se había dedicado a tuitear cosas graciosas, chistes o algo así y que su promotor la había vendido al despacho. No es la primera vez que cuentas que tienen una finalidad de ocio se han transformado en cuentas profesionales e incluso institucionales (de alguna administración). Hay agencias que pueden facilitar cuentas de este tipo y preparar una introducción meteórica en las redes sociales.

En estos casos, si el despacho comienza a tuitear cosas sus seguidores se llevaran una sorpresa que no tendrá muchos efectos de unfollows si el tuiteo es puntual y con lenguaje sencillo, pero si se tuitea de forma abusiva y cosas muy técnicas, lo normal será un abandono de los seguidores. Eso sí, si lo que se espera es tener clientes, sería muy extraño que alguno lo fuera, más si el despacho se dedica a temas de empresa o a materias muy lejanas a ese heterogéneo grupo de seguidores. La calidad de los seguidores comprados no va a aportar más que su número o volumen.


En suma, si lo que buscas son seguidores, sólo puedo recomendar que seamos activos, que conversemos, que compartamos contenidos útiles y de calidad y que no obsesionemos con ello. Más vale un seguidor real y activo que un millón de falsos. 

lunes, 8 de junio de 2015

Tendencias en el uso de redes sociales #abogados

Artículo publicado en el nº 2 de Thomson Reuters La Revista. Mayo 2015.

Se habla mucho de la importancia de las redes social en la Abogacía, pero a la hora de cuantificar la actividad de los abogados en el Social Media justamente podemos disponer de información que nos sirva para valorar su actividad. A falta de referencia, siempre es bueno acudir a las tendencias que se recogen en EEUU y que, al igual que sucede en otros ámbitos de la gestión y organización de los despachos de abogados, nos pueden ayudar a entender la evolución futura.

Recientemente, Attorney at work ha publicado una encuesta sobre el uso de las redes sociales por los abogados americanos: «Conected: A Lawyer´s guide to Social Media Marcket». En ella, se recoge una visión de cómo está el mercado americano que, aunque no es comparable totalmente al estudio realizado en el 2004 por el CGAE, nos puede dar pistas de la posible evolución de las redes sociales entre los abogados españoles.

En España, se recogieron datos en cinco Colegios de Abogados resultando una horquilla –según el Colegio- de un uso entre el 90% y 96% de las redes sociales. En este sentido, podemos decir que la presencia de la abogacía en el Social Media está en los mismos niveles que en EEUU.

Es relevante, ver como la presencia en LinkedIn por los abogados americanos alcanza el 91%, desconocemos la participación que tiene en España, al no recogerse esta cuestión en el cuestionario nacional. Si es cierto que la percepción subjetiva es que hay una importante presencia en LinkedIn por parte de los abogados españoles, pero su actividad en dicha red puede considerarse limitada. Recientemente Miguel Angel Pérez de la Manga, consultor y autor de “Eficiencia y rentabilidad de un despacho de abogados” (Aranzadi), dejaba el siguiente tuit:

Una cosa es estar en una red social y otra qué actividad generamos. Uno de los grandes retos de los abogados es establecer una estrategia ganadora para sacar partido a esa presencia en la red social profesional con más miembros tanto en España y como en el mundo.

La red social de más uso sigue siendo Facebook a ambos lados del Atlántico. El uso profesional, sobre todo tratándose de páginas de empresa, se ha visto penalizado desde final de 2014 con el cambio del algoritmo de presentación de resultados. Facebook penaliza la autopromoción intentándola llevar sus medios de pago. Veremos cómo incide en la presencia de las marcas con este importante cambio.

Otro dato relevante es para que se usa el Social Media, para un 64% de los abogados estadounidenses forma parte de su estrategia de marketing, las respuestas en la encuesta española dividían esa estrategia entre marca personal y contactos con compañeros, teniendo mucho más peso esta última.

Vistos los resultados, se hace necesaria más información para tener una radiografía del uso de las redes por los abogados españoles, de momento, sirvan estos datos para ilustrarnos por donde pueden evolucionar.

jueves, 21 de mayo de 2015

#AbogadosenTwitter la fusión entre abogacía y docencia @luiscazorlaGS

Ver imagen 
Son muchos los catedráticos y profesores universitarios con presencia en Twitter. La mayoría de ellos utilizan Twitter como un canal más doctrinal que docente, poniendo en valor y compartiendo con la comunidad jurídica las aportaciones, ideas y valoraciones que realizan en sus blogs personales.
La docencia universitaria ha evolucionado en estos últimos años acompañada de las nuevas tecnologías, rara es la Universidad con la que no cuenta con un campus virtual  o un espacio de comunicación entre el profesor y el alumno donde se comparten documentos, programas e información de interés. Incluso los medios en las aulas han cambiado ostensiblemente y ya es habitual apoyarse en presentaciones y/o documentos en las pantallas para reforzar la comunicación y los conceptos.

Al universitario de hoy en día se le considera un nativo digital, y la respuesta de los docentes no es ajena a esta situación. El uso por el profesorado de otros medios alternativos a los oficiales como son los blogs, las redes sociales,… comienza a ser más que anecdótico. Ello supone entender las reglas del juego de la comunicación que estos canales exigen en estas circunstancias.


@LuisCazorlaGS /Luis Cazorla

Luis Cazorla sorprende por su dinamismo, su capacidad de estar y de comunicar, es un aire fresco que cohabita a caballo entre lo profesional, lo universitario y un sinfín de ponencias, además, de los comentarios que nos brinda en su blog.

Su perfil tuitero no deja de ser variado: conversador, en constante actualidad en las dos especialidades en la que transmite su pasión -el Derecho mercantil y el Derecho del Deporte-, además, de la propia actualidad de la vida política y deportiva del país. Sin olvidar los guiños a su alumnado y a diferentes aspectos mucho más personales.

 Llama la atención la constancia que mantiene en tener vivo su blog, con entradas casi diarias, donde mantiene un equilibrio entre lo didáctico y profesional. No sólo es una referencia de sus propios contenidos, sino que en variadas ocasiones es una invitación a profundizar conceptos e ideas que otros compañeros, bien abogados, bien profesores universitarios, comparten en sus propios blogs.

Como otros muchos abogados blogueros mantiene un blog personal con independencia del blog del despacho profesional al que pertenecen, reforzando, más si cabe, la propia marca personal, que en el caso de Luis Cazorla, es más amplia que la propia de la profesión de abogado.
Además de la influencia que tiene en el mundo universitario, en el análisis de sus seguidores se percibe un número importante de perfiles asociados al derecho del deporte, desde abogados, estudiantes, clubs deportivos y entidades formativas. Y es que, además de experto en la materia, es deportista – maratoniano- y gran aficionado de los grandes eventos deportivos tal y como podréis apreciar en su TL.
Pocos tuiteros con perfiles profesionales dejan entrever su lado humano, Luis, puntualmente nos deleita con reflexiones, con imágenes o videos que comparte y que permiten hacer altos en nuestro día a día. Porque, a veces, #notodoesDerecho.

Si quieres ver el texto completo del artículo y las estadísticas:


viernes, 10 de abril de 2015

#AbogadosenTwitter el liderazgo institucional de @Abogacia_es

ver imagen
La comunicación institucional tiene unas pautas diferentes a las de otros usuarios. Ya no solo por el formalismo que supone que sea una institución pública, privada o corporativa la que comunica, sino porque, en principio, en sus objetivos social media, no debería estar la acción mercantil de vender. No obstante, si empleamos el concepto «venta» en un sentido más figurado, es cierto que no solo se venden productos y servicios, sino también: ideas, proyectos y programas.

Una institución tiene una actividad propia de eventos, realización de proyectos y de actividades con sus miembros y otras instituciones que, de por sí, generan información importante para la comunicación institucional. Además, según los objetivos que tenga establecidos, deberá trazar líneas de comunicación para incentivar la actividad de sus miembros, sensibilizar a la sociedad e influenciar a los poderes que tengan capacidad de decisión en su ámbito de actuación.

Todo esto requiere de mucha más planificación y estrategia en los mensajes que se emiten y en la necesidad de medir mucho más el tono y el contenido de los mismos. Su público estará tan atento a los mismos que, ante cualquier error, puede surgir una situación de crisis que hay que tener protocolizada y prevista. El volumen de seguidores que puede tener una institución hace que su comunicación sea susceptible de críticas y alabanzas, para lo cual, también, es necesario establecer una estrategia definida de respuesta.


Hay que aplaudir a las instituciones que, en esta nueva era de comunicación social, se acercan en sus mensajes y tono al público en general, a la ciudadanía y facilitan una comunicación cercana y comprensible.

@Abogacia_es /Abogacía Española


Abogacía Española es la cuenta jurídica más seguida en Twitter, me perdonarán que no contemple a la cuenta del Congreso, pero desde que Twitter la incluyó en la lista sugerida de política, junto al Senado, ambas han dejado de tener la acción de seguimiento directo que con tanto éxito está consiguiendo @Abogacia_es. Y si tuviera que poner un hashtag a esta meritoria posición es #nosoloabogados, pues más del 30% de sus seguidores son ciudadanos que avalan la cercanía comunicativa del CGAE.

La actividad de @Abogacia_es no se limita a la cuenta oficial, junto a ella conviven otras tres, dedicadas a comunicar temas más específicos: @AbogaciayDDHH (cuenta de la Fundación al servicio de la defensa y promoción de los derechos humanos y la cooperación al desarrollo), @RedAbogacia (nuevas tecnologías y servicios tecnológicos para los abogados) y @Abogacia_es_ue (cuenta de la Delegación del Consejo en Bruselas que informa de todo lo que acontece en las instituciones europeas). En total, entre todas ellas la Abogacía Española reúne a más de 50.000 seguidores, algunos compartidos, aun así, es un magnifico altavoz de nuestra profesión a los poderes del Estado, a los compañeros y a toda la sociedad.

A todo esto, hay que sumar la actividad de nuestro presidente, D. Carlos Carnicer, que desde el blog de la web de www.abogacia.es aporta, como un blogero legal más, la visión institucional de una profesión que ha se ha manifestado crítica y compacta ante las reformas legales y actuaciones del Gobierno y ante la falta de medios de la Administración de Justicia que afectan a la profesión y a toda la sociedad. Desde su Twitter @CarlosCarnicer refuerza con sus mensajes toda la actividad de la Institución.

La actividad del Consejo no se limita, únicamente a Twitter, también está presente en Facebook, LinkedIn y YouTube, además de cuatro newsletter.

Este entramado comunicativo tiene presente el reto del próximo Congreso de la Abogacía Española a celebrar en Vitoria en Mayo, donde esperemos que Twitter tenga un especial protagonismo y el hashtag #CongrAbogacia2015 logre ser TT en más de una ocasión.

miércoles, 25 de febrero de 2015

#AbogadosenTwitter De las relaciones personales a las redes sociales…

Mi última colaboración en Actualidad Jurídica Aranzadi.

Actualidad Jurídica Aranzadi (AJA) llega a su número 900 siendo testigo en estos últimos veinticuatro años de la historia del mundo legal español.  Son muchas las cosas que me unen a AJA, empezando por coincidir con el comienzo de mi vida laboral y profesional en el momento de su lanzamiento, hasta haber sido redactor y Director y hoy colaborador de la revista. Son muchas los compañeros y colaboradores con los que hemos compartido su redacción y, a los que hoy, quisiera dejar mi agradecimiento y homenaje a todos ellos.

En este número especial me piden una reflexión sobre la evolución de lo que hoy conocemos como redes sociales, algo que en el mundo desvirtualizado de hace más de dos décadas llamaríamos relaciones sociales o personales. Pensar en cómo nos relacionábamos en la época del lanzamiento de Actualidad Jurídica Aranzadi, es abrir el baúl de los recuerdos. Me permito empezar unos años antes, justo cuando comenzábamos nuestros estudios de Derecho y recordar aquel libro de fotos y direcciones que compartimos todos los compañeros de carrera, nuestro primer “Facebook”¡¡¡

La tarjeta como herramienta de abrir contactos
Establecer los primeros contactos profesionales, una vez colegiado, requería de una presentación ante los compañeros, un recurso de la época era enviar un “saluda” junto a la tarjeta de visita para comunicar en la plaza nuestra presencia y la existencia de un nuevo despacho profesional.

Las actividades y actos del Colegio de Abogados era un buen punto de encuentro para intercambiar tarjetas y comenzar a ampliar contactos profesionales. Incluso, la propia actividad profesional en los juzgados iba abriendo nuestra red de contactos.

Una forma de ampliar contactos fuera de nuestra localidad era acudir a Congresos y a reuniones de Asociaciones de abogados en temas especializados, nuestro intercambio de tarjetas empezaba a tener un alcance nacional.

Más complicado resultaba el ampliar los contactos de clientes y potenciales clientes, fuera del boca a boca que nuestros propios clientes podrían hacer de nuestros servicios.  En aquellos años la publicidad de los despachos estaba limitada a una placa en la puerta, las páginas amarillas y el “don de gentes” del profesional.

Los años noventa pueden representar el fin de una era en la forma de relacionarnos, internet era algo incipiente y la presencia de los abogados en ente medio era anecdótica. Los ordenadores empezaban a tener mayor capacidad (todavía recuerdo mi primer pc con 64 megas de memoria, con su doble disquetera…), conexión a internet y el software evolucionaba a una gran velocidad. El correo electrónico comenzó tibiamente a ser una herramienta de comunicación y, los más avanzados, habían abandonado la tradicional agenda de direcciones a una Palm.

Bien es cierto, que los abogados durante esos años comenzamos a ser usuarios avanzados en tecnología. La incorporación de los ordenadores en los despachos fue necesaria en la medida que las bases de datos jurídicas se imponían en las búsquedas de información y la facilidad en la gestión de escritos que presentaban los medios telemáticos.

El comienzo del Siglo se nos presentaba con un internet más accesible, Westlaw revolucionaba la profesión y la mayoría de los despachos abandonaban los soportes en CD y DVD.  Aparecen los foros y los chat donde, bien personalmente, bien profesionalmente, los pioneros comenzaban a establecer relaciones virtuales.

Se aprueba el Estatuto de la Abogacía del 2001 que introduce nuevas normas sobre la publicidad de los abogados y, aunque influenciados por la tradición de tantos años, comienzan a aparecer las primeras webs de despachos.

La primera década del S. XXI se puede decir que es un estadio de transición en nuestra forma de relacionarnos, lo digital comienza a cobrar más peso y, nuestras relaciones profesionales encaran nuevas vías.

La formación va cobrando más peso en la capacitación permanente de los abogados y surgen fórmulas como los Foros Sociales Aranzadi en los que ponentes, abogados y empresas comparten el espacio formativo y una incipiente red social presencial. Como señala en aquel momento su promotor y Director, hoy Magistrado del Tribunal Supremo, D. Antonio V. Sempere: “una clave imprescindible de los Foros Sociales es el tiempo del café en el propio lugar del evento, momento donde magistrados, catedráticos, abogados y Directores de recursos Humanos (a la postre clientes de los abogados) pueden establecer contacto, intercambiar tarjetas y romper barreras…” Hoy le llamaríamos “hacer networking” y ésta fórmula se fue imponiendo en todos los actos formativos ya no sólo con cafés, sino con comidas u otras situaciones.

La agenda del móvil, un nuevo tesoro
Conforme entramos en los primero años de la década, los soportes móviles comienzan a sorprendernos y a  abrir nuevas posibilidades. Desde las primeras BlackBerry a la aparición del iPhone y el lanzamiento de las tabletas, en especial el iPad, nuestra forma de relacionarnos ha ido cambiando. Las agendas de los móviles se convirtieron en un auténtico tesoro, perder el teléfono era una auténtica catástrofe. Hoy nuestros datos están sincronizados con nuestros ordenadores o en la “nube” y la pérdida de un Smartphone puede ser menos traumática.  La tecnología ha revolucionado nuestras vidas y la forma de relacionarnos.

Con el lanzamiento de Facebook nace el concepto de “red social”, un espacio virtual donde encontramos a nuestros amigos, compañeros de estudios y nuevas amistades virtuales (recordar a este efecto una reciente sentencia de AP de Asturias de 7-10-2014 que recalca que marcar “me gusta” en una publicación en Facebook no equivale a tener amistad con el autor de la publicación –a efectos de la recusación de un Juez por dicho acto-). La nueva “plaza pública” tiene, inicialmente, una presencia más personal que profesional. Los datos del “Estudio sobre los usos de los abogados en redes sociales 2014” confirman la presencia mayoritaria de los abogados en Facebook y el uso personal del mismo.
Los abogados confirman su presencia en LinkedIn como espacio de comunicación profesional.  Y, progresivamente, Twitter comienza a ser un espacio mixto, donde la actividad personal y profesional se combina en un heterogéneo número de seguidores. El blog profesional empieza a ser una herramienta de comunicación para los más innovadores.

La tecnología móvil empieza a sustituir al ordenador personal, la Tablet se convierte en una oficina móvil donde consultar documentos, y donde la actividad social se hace cotidiana. EL objetivo de establecer contactos entre profesionales se amplía a la oportunidad de establecer relaciones con clientes y potenciales clientes, y comienza a existir una conciencia de cómo estar en las redes sociales. Abrimos una ventana de nuestro negocio en la red, accesible, informal, cercano,… pero no por ello ajeno a normas deontológicas.

Las redes sociales se han convertido en un espacio donde los abogados comparten noticias, comentarios de sus blogs, intercambian opiniones jurídicas o lúdicas incrementando -extremo opuesto del comienzo de este artículo- la facilidad de establecer contactos. No es extraño ver como se piden consejo, recomendaciones de otros profesionales o se sirven de contenidos útiles y relevantes.


Despachos virtuales
Y es, en esta segunda década del Siglo XXI, cuando la evolución de internet y las redes sociales nos llevan a una virtualización de nuestros despachos, se incrementan las web corporativas, los blog profesionales, la presencia en todo tipo de redes (youtube, Instagram,…), la incorporación a directorios que relacionan clientes con abogados,… Una actividad que exige establecer estrategias de comunicación y de marketing, planificación de contenidos y una dedicación adaptada a nuestras capacidades.

Comienzan a aparecer despachos virtuales, prestación de servicios a través de internet y nuevos modelos de negocio. La accesibilidad al cliente ha dejado obsoleta la placa con nuestro nombre en el portal de nuestro despacho.

Activismo social
Por último, no quisiera olvidar de mencionar un efecto más que han aportado las redes sociales en la profesión y, en concreto, Twitter. Más de 8.000 abogados y otros profesionales jurídicos forman informalmente la “Brigada tuitera”. Agrupados bajo el hashtag  #T revindican acciones a favor de la mejora de la Justicia. Han llegado a ser TT en varias campañas contra las tasas Judiciales, los retrasos de las citaciones judiciales y exigiendo más medios para la Justicia.

… a las relaciones personales.

Titulaba el artículo como “de las relaciones personales a las redes sociales” dejando unos puntos suspensivos, ya que lo que más celebramos todos, después de establecer relaciones a través de las redes, son los momentos de desvirtualización, cuando ponemos cara a nuestros contactos y estrechamos las manos, nos tomamos un café o terminamos comiendo. Sea compañero, cliente o amigo, lo importante siguen siendo las personas, no lo duden.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Redes sociales y abogados, una asignatura pendiente

Articulo Publicado en el nº 1 de la THOMSON REUTERS - LA REVISTA

Se nos haría difícil recordar los tiempos en los que el marketing de un despacho de abogados se reducía a una placa en la puerta del despacho, tarjetas de visita, páginas amarillas y con un impacto de notoriedad, fundamentalmente, local y basado en el boca a boca. Y es que cuando hablamos de tecnología e Internet, los años pasan como si fueran décadas y nuestra memoria se hace la olvidadiza intentando recordar cómo eran antes las cosas.

Pensar, hoy en un abogado del Siglo XXI, es pensar en un profesional asociado a la tecnología, bien en cuanto a los medios de investigación jurídica (bases de datos…), bien en cuanto a los medios de gestión legal (programas de gestión procesal y de asuntos…), bien en cuanto a los medios de comunicación de su marca profesional (web, blog, redes sociales…).

Si los abogados ya están aprovechando las oportunidades de la tecnología del Siglo XXI, lo mismo podríamos decir de sus clientes. El 49% de los clientes buscan abogados a través de internet[1] por lo que la inversión en webs corporativas, blogs que aporten notoriedad, presencia en directorios legales, incorporación a webs que intermedian entre clientes y abogados…, en suma, en cualquier medio que acerque al  profesional al cliente empieza a ser una necesidad más de los despachos de abogados.

Las redes sociales son una herramienta de comunicación que, a diferencia de webs y blogs, permiten acercarse de una forma directa y, en principio, más económica, a los potenciales clientes. La presencia de los abogados en las redes sociales alcanza al 93% de los profesionales jurídicos[2], siendo Facebook, Linkedin y Twitter –por este orden- las preferidas para abrir un perfil. Teniendo en cuenta que, prácticamente, todos utilizan WhatsApp.

La mayoría de abogados hacen un uso de las redes sociales más personal que profesional, lo que permite abrir un debate sobre el objetivo real que se pretende con la presencia en las diferentes redes. En mi opinión, cuando en la bio de un perfil se dice que es se es abogado o abogada, es lo mismo que colocar la placa en la puerta del despacho. Se está poniendo en juego el concepto de marca personal, la imagen que van a tener los terceros de nosotros mismos y, cuando señalamos el ejercicio de la profesión, deberíamos hablar de nuestra marca como profesionales, que no sólo nos va a afectar individualmente, sino corporativamente, si pertenecemos a un despacho colectivo.

La falta de una estrategia alineada con nuestros objetivos profesionales puede afectar nuestra identidad de marca y a nuestro posicionamiento.  Es el momento de plantearnos qué queremos conseguir de nuestra presencia en las redes sociales: captación de clientes, posicionamiento de marca, relaciones con otros compañeros, imagen del despacho…

Por ello, es importante revisar la  información que facilitamos comenzando por avatar: su contexto (evitando bares, copas, baños, fondos inapropiados…), una vestimenta adecuada con la imagen que damos profesionalmente, la calidad de la imagen,… También, la definición que hagamos de nosotros en el perfil, pensando en que suele ser una información indexada por los buscadores de las propias redes sociales y  por la que se nos puede buscar y encontrar.

Sin olvidar, la estrategia que vamos a seguir en la publicación de contenidos: el marketing de contenidos nos permitirá atraer seguidores, bien mediante referencias a noticias del sector (curación de contenidos), bien mediante la comunicación de nuestros propios contenidos publicados en la web o en el blog corporativo (lo que permitirá “convertir” en visitas, consultas o captación de los potenciales clientes). En este sentido, la comunicación a través de videos (abrir un canal en YouTube) y las infografías son los grandes olvidados por los abogados.

Junto con los contenidos que se vinculan a alguna noticia o post, no debemos olvidar que el aspecto social de las propias redes se manifiesta conversando con el resto de usuarios, con nuestros seguidores. Opinar, contar lo que hacemos, donde estamos y con quien, no es gratuito. La estrategia de contenidos, también afecta a todo lo anterior. Podemos caer en discusiones políticas, religiosas,… que puedan producir un rechazo entre los seguidores (nuestros potenciales clientes), podemos poner en riesgo la confidencialidad con nuestros clientes (comentando casos, geolocalizando mensajes,…), tendremos que evitar las críticas a compañeros o jefes de nuestro despacho…, las conversaciones son públicas y se pueden buscar (según los diferentes niveles de privacidad de las redes sociales), salvo que se hagan por canales de mensajería privada.

Las redes sociales pueden ser una buena herramienta para captar potenciales  clientes pero no son una buena herramienta para gestionar clientes, se puede atentar contra su privacidad, incumplir la LOPD… En este sentido la Autoridad Catalana de Protección de Datos elaboró un dictamen en Julio de 2013 en el que desaconsejaba el uso de la WhatsApp para las conversaciones de los abogados con sus clientes. Incluso la mensajería privada a través de Facebook, Twitter, Linkedin... tiene a los gestores de las redes en cuestión como posibles conocedores de su contenido.

Y todo esto parece que es gratis, pero no es cierto. Las redes sociales tienen un coste importante. Si inicialmente, lo identificamos con el tiempo que dedicamos, tendremos que valorar el coste de nuestro tiempo. Y, conforme, mayor sea nuestro posicionamiento, los contenidos que queramos incluir, la atención a los usuarios… más profesional deberá ser nuestro servicio. Son muchos los abogados y despachos de abogados que tienen perfiles abandonados en las redes sociales por esta razón, olvidando la mala imagen que deja un perfil abandonado. ¿Harían lo mismo con su despacho físico? Todo es marketing.




[1] Fuente: Expansión 19-3-2013.
[2] Fuente: Estudio sobre los usos de los abogados en redes sociales 2014 (Fundación Instituto y de Investigación Aplicada de la Abogacía).

lunes, 16 de septiembre de 2013

La influencia de las nuevas tecnologías en la abogacía

(Artículo publicado en el núm. 2 de la Revista Lawyer de Perú http://revistalawyer.com)

La profesión de abogado puede ser identificada con elemento clásicos y tradicionales, su imagen está unida a grandes volúmenes de tomos presentes en los despachos de abogados y de mantener un formalismo muy clásico (léase vestimenta en pleitos, salas de justicia, etc..).
En los últimos veinte años esta imagen clasicista está sufriendo una transformación vertiginosa, donde las nuevas tecnologías han influido de manera radical en el ejercicio de la profesión. La forma de tratar los asuntos jurídicos, la documentación jurídica, la gestión de dichos asuntos, las relaciones con los clientes, la comunicación con la administración de justicia, la gestión del despacho, la presencia en medios y el marketing de la firma se han visto influenciados por la aparición y consolidación de nuevas herramientas informáticas. Los despachos del Siglo XXI no se conciben sin la informática, la evolución de los profesionales en dos décadas ha sido vertiginosa y me atrevería a decir que la profesión de abogado ha pasado a ser una de las más tecnológicas en el comienzo de este Siglo.

La documentación jurídica.
Una de las primeras herramientas que comenzaron a cambiar la profesión fue la aparición de bases de datos jurídicas a finales de los años ochenta. Si bien durante los primeros años se consultaban a través de CD’s, a mitades de los noventa pasaron, dado el aumento progresivo del volumen de la información a DVD’s y al albor del nuevo Siglo los servicios pasaron a ser on-line a través de Internet.
Las bases de datos jurídicas tuvieron mucho beneficios que los abogados rápidamente supimos ver. Aumentaba nuestra competitividad y nuestra productividad. El acceso a la información jurídica era mucho más rápida y las posibilidades de encontrar la sentencia o la norma que mejor solución diera a nuestro asunto nos hacía estar mejor posicionados. El tiempo empezó a ser valorado como una herramienta diferencial. Les diré que la facturación de las editoriales jurídicas en esos años se transformó considerablemente.  De tener el papel un peso del 100% sobre su facturación a mediados de los ochenta, este medio ha pasado a ser un 5-10% en beneficio de los productos informáticos.
Además, durante los últimos años han ido apareciendo muchísimas webs, institucionales o privadas,  con un gran número de contenido jurídico: desde las que sirven legislación y jurisprudencia, hasta las que analizan asuntos jurídicos y las que  publican artículos doctrinales y de  opinión.

El libro electrónico
Si bien el éxito de las bases de datos jurídicas fue arrollador, no lo ha sido tanto la presencia del libro electrónico en los despachos de abogados. Recuerdo alguna prueba piloto con lectores de Sony en 1992 pero que nunca llegaron a tener éxito. EL problema no estaba en los libros, ni en los contenidos (al igual que sucede con el resto de los libros), el problema radicaba en la falta de un soporte exitoso que garantizara la presencia electrónica del libro.
Desde el lanzamiento del iPad en el año 2010, la presencia de contenidos jurídicos que tradicionalmente se comercializaban como libros físicos, ha comenzado a cambiar.
A través de las tablets podemos consultar códigos normativos e, incluso, libros doctrinales. Ya verán como dentro de unos meses podremos llevar todas nuestras estanterías de libros de consulta en nuestra tablet o, como a través de nuestra tablet, vía Internet, podremos consultar fondos inmensos de libros jurídicos.

La gestión de asuntos jurídicos.
Conforme las máquinas de escribir fueron perdiendo su utilidad y los ordenadores se impusieron como herramienta de trabajo, los abogados comenzábamos a tener un problema de orden y de archivo. Los expedientes no sólo se archivaban físicamente, sino también electrónicamente. La gestión de los asuntos pasó a tener carpetas virtuales y comenzaron a aparecer un sinfín de programas de gestión de despachos. Básicamente si un abogado tenía un hijo o un sobrino que había estudiado informática, comenzaba a fabricarse ad hoc su primer programa de gestión. Si éste le iba bien,  trataba de vendérselo a sus compañeros juristas bien directamente, bien a través del Colegio de Abogados. Así nacieron las primeras empresas del software de gestión de despachos que conforme han pasado los años se han consolidados en unas pocas con éxito.
Con ello, la productividad aumentaba y se podía  gestionar la agenda, la facturación y el control de los asuntos que entraban en nuestro despacho. No obstante, había una barrera cultural. Los programas de gestión del despacho “obligan” a establecer un proceso unificado conforme a un modelo establecido. La anarquía en trabajo de muchos profesionales llevó a que en algunos despachos colectivos  la implantación de modelos uniformes no tuviera éxito.

La gestión documental. La gestión del conocimiento.
Una de las consecuencias que tenía una buena gestión de asuntos era la accesibilidad al conocimiento, a los documentos de todos los profesionales que participan del despacho. El valor de la información generada por el propio despacho supera, con creces, los innumerables productos de formularios y modelos que ofrecen las editoriales jurídicas.
Así que surgió la necesidad de digitalizar los archivos del despacho y clasificarlos conforme a software de gestión de asuntos jurídicos. La existencia de una copia digital facilita el acceso a la información generada por el propio despacho, a la experiencia realizada y, en suma, a fortalecer el conocimiento colectivo.
También, grandes despachos crearon el área de gestión del conocimiento, al que le correspondía gestionar la biblioteca del despacho e informar de las novedades a todos los miembros del despacho.

La comunicación con la administración de justicia.
En paralelo, se realiza la informatización en la administración de justicia y surge la necesidad de comunicar abogados y Tribunales. Aquí se abre un mundo sin límites: desde la presentación de documentos con firma electrónica a los Tribunales, los procedimientos electrónicos en sedes judiciales (como el Tribunal de Comercio en Argentina), la posibilidad que acceso a toda la documentación de un pleito -demanda, escritos de las partes, del Tribunal, videos, sentencias- (como en EE.UU)…
Embrionaria en muchos países, avanzada en otros, la tecnología empieza a estar presente en Salas de Justicia: videoconferencias, abogados y jueces con portátiles y tablets, simuladores de accidentes virtuales, grabación de las vistas…

El cliente. El Marketing jurídico.
Todo este proceso de informatización alcanza su éxito cuando incorporamos al cliente. A través de extranet podemos facilitar a los clientes a conocer el status de sus expedientes y tenerlo permanentemente informado.
 La comunicación por diferentes medios -correos electrónicos, webs corporativas, blogs profesionales, presencia en redes sociales…- nos permiten interactuar con nuestros clientes, actuales o potenciales.
Muchos despachos han superado las webs corporativas para ofrecer servicios on-line de consultas, formación, etc... Hay despachos que permiten descargarse un app específico para tabletas de Apple o Androide.
Asimismo, son innumerables las webs que han aparecido en todo el mundo ofreciendo directorios de abogados que facilitan la conexión entre clientes y abogados. El posicionamiento de los despachos en dichas webs cobra una importancia, más -cuando algunas de ellas- establecen rankings públicos de los despachos
.
La gestión de la marca.
En suma, la imagen de marca de los despachos no sólo ha idos creciendo por las interminables fusiones de las grandes firmas. El prestigio del abogado es una clave importantísima para la captación de clientes.
La gestión de la idea de marca ha ido en aumento cuanto más se han liberalizado las normas de publicidad de los diferentes Colegios de abogados. Internet ha creado importantes mecanismos de notoriedad: web corporativa, blogs jurídicos, presencia en redes sociales…

Reflexión final.
Si después de leer estas líneas, consideran que no se han subido, todavía, al tren de la tecnología, no duden en hacerlo ya. La esencia de nuestro saber es lo que no ha cambiado.


sábado, 1 de octubre de 2011

Herramientas del plan de marketing virtual de un despacho

El abanico de posibilidades de establecer mecanismos para atraer a los usuarios y difundir la imagen corporativa, la identidad digital de nuestro despacho, es ilimitada. Por ello, es necesario establecer un plan de actuación, analizar los potenciales y ajustarlo a nuestros costos y disponibilidad. Un plan de marketing virtual nos puede ayudar a definir todo esto.

Internet y, en particular, las redes sociales ofrecen un medio aparentemente barato de abrir el despacho al gran público. Recalco lo de aparentemente barato, ya que, conforme más consideremos estar en estos medios, más será nuestro tiempo y dedicación y, a veces, no valoramos cuánto cuesta esto. Además, conforme nuestra estrategia de comunicación se vaya consolidando, veremos cómo será necesaria la figura de un especialista en dicha tarea.

Lo primero que tenemos que fijar en nuestro plan de marketing es un objetivo, qué queremos conseguir empleando las redes sociales. Ya sé que lo más importante es conseguir clientes y que estos acudan a nuestros despachos, pero, si estamos comenzando en el mundo virtual, nuestro primer objetivo debería ser posicionar nuestra marca corporativa.

Hasta ahora, la forma de posicionar nuestra marca era a través de una página web. Son muchos los despachos de abogados que cuentan con una de ellas. Salvo excepciones, las páginas web de los abogados no dejan de ser un espacio donde se cuentan los servicios que ofrece el despacho, una relación de los abogados que lo componen y una información de contacto. Seguramente nuestra página web no tenga que ser mucho más que eso. Los más atrevidos suelen abrir una sección de noticias, nuevas normativas... que dejan de mantenerse a los dos o tres meses dando un efecto de dejadez y provocando un rechazo de los usuarios. Lo que no se vaya a mantener es mejor no tenerlo, esta debería ser una máxima importante en el plan de comunicación del despacho.

Así pues, la toma de decisión de tener un plan de marketingvirtual requiere la asunción de que el despacho va a contar con una serie de recursos, internos y/o externos, para su ejecución. Si no tenemos claro la dedicación de nuestro tiempo al proyecto, o bien la necesidad de contratar servicios externos, lo mejor será abandonar la idea de utilizar las redes sociales. Internet puede ser gratis, pero nuestro tiempo no lo es.

Con el objetivo, pues, de reforzar nuestra imagen corporativa, en este caso, en las redes sociales, en internet, lo primero que debemos valorar es a qué público nos vamos a dirigir. Es decir, se supone que queremos trasmitir nuestra imagen, principalmente, a nuestros clientes, actuales y potenciales. Esta es una cuestión que, aunque evidente, por las formas en cómo hacemos las cosas se olvida, y terminamos posicionando nuestra imagen corporativa a nuestros colegas y, en suma, competidores. Esto redundará en que nuestros contenidos tendrán que estar alineados con el nivel jurídico y de compresión del Derecho de nuestros clientes. No es lo mismo hablar a la sala que a un ciudadano.

La estrategia de nuestro plan de marketing va a tener tres niveles. El foco central es atraer a los usuarios a nuestra página web, donde van a tener la información corporativa, de hecho, salvo necesidades obvias, no necesitaría cambiar mucho.

Internet es un negocio de contenidos, los usuarios acceden consultando sus problemas o situaciones personales o profesionales,buscando respuestas y orientaciones al efecto. Internet es un espacio donde se dan respuestas u orientaciones a dichos problemas, por lo que una forma de posicionar nuestra identidad profesional virtual es contando lo que hacemos bien, lo que sabemos y que pueda ayudar a enfocar los problemas del posible cliente. Una de las claves de éxito de las redes sociales a nivel profesional es precisamente esta «generosidad» de compartir información entre usuarios, lo que genera relaciones y posiciona tu imagen. Las políticas de ocultismo y secretismo son contrarias al espacio virtual. Tampoco se trata de contar los casos que ganamos, se trata de contar lo que es útil a los usuarios.

Así, si tenemos clara esta actitud de compartir, nuestros pasos siguientes serían abrir una serie de servicios independientes, que tendrían un enlace recíproco con nuestra página web. Comienza el espacio en el que el usuario va a navegar por nuestros contenidos. Para el mundo jurídico, la herramienta virtual más importante es la palabra. Un clásico en este escenario es abrir un blog jurídico. Un blog donde se comenten casos, situaciones, problemáticas interesantes para el público al que vamos a dirigirnos. Ya veremos, posteriormente, cómo llegarán a él. El blog tiene que tener un orden y una sistemática apropiada y, sobre todo, un compromiso de actualización. Así que la pieza clave en esta etapa será fijar un plan de contenidos, una periodicidad de los mismos y un responsable de realizarlos. Insisto mucho en esto, ya que un blog abandonado producirá el efecto contrario al que estamos buscando, posicionará negativamente nuestra imagen corporativa. Un post en un blog no debería exceder de una página, siendo recomendable el acompañarlo de alguna fotografía que ilustre o acompañe al texto. Además, el diseño de blog deberá contar con la misma imagen corporativa de nuestra página web.

Hay muchos servicios en internet que pueden ayudarnos a completar nuestra capacidad de generar contenidos. Podemos abrir un canal en YouTube en el que se pueden colgar pequeños vídeos donde los componentes del despacho aparecen en conferencias o eventos, incluso, si el despacho participa en foros formativos, incluir extractos de las opiniones de los miembros del gabinete. Limitar estos vídeos a dos minutos será otra de las claves.

Si el despacho es, además, organizador de conferencias, otra herramienta es ofrecerlas en streaming a otros usuarios, lo que facilitará su presencia virtual en el evento. Si a esto unimos que el evento, como veremos más adelante, se «tuitea»en Twitter, los asistentes virtuales podrían hasta participar virtualmente en el coloquio final.

Estas herramientas de contenidos se pueden completar con un espacio en SlideShare, donde se pueden colgar las presentaciones de PowePoint que se mostraron en el evento; abriendo en Flirk un espacio de fotografías donde pueden aparecer las imágenes de asistentes, etc. Nuestro despacho pasará de palabra a la imagen, dando otro dinamismo a nuestra comunicación y estableciendo un mecanismo importante de accesibilidad a nuestra marca.

Hasta ahora hemos diseñado una capa alrededor de nuestra web que recubre de diferentes contenidos profesionales nuestra imagen corporativa. Ahora tenemos que establecer y buscar las herramientas que nos permitan difundir toda la información que generamos e interactuar con los usuarios, a la postre, clientes o potenciales clientes.

En la web2.0, las redes sociales se han convertido en el instrumento de comunicación inmediata entre usuarios. Unas son más dinámicas que otras y van desde espacios generalistas a especialistas. En función de nuestra especialidad y contenidos, tendremos que fijar cuál va a ser nuestra presencia en ellas. Cuantos más canales abramos de comunicación, mayor será el coste de dedicación y tiempo. Serán mayores las expectativas de difusión de nuestra imagen corporativa, pero, también, nuestras obligaciones de respuesta a los usuarios y de interactuar con ellos. Por ello, debemos analizar muy bien en qué espacios vamos a estar y qué pretendemos ganar en cada uno de ellos.

Facebook es actualmente la mayor red social del mundo. Un espacio de personas de toda clase y condición, ahí se virtualizan personas que se casan, se divorcian, compran productos, piden créditos... En Facebook reside un potencial infinito de clientes, mayormente, con perfiles no profesionales, pero al que progresivamente se le presenta un sinfín de empresas con sus servicios. Facebook permite crear y difundir eventos, enlazar contenidos de nuestro blogs, espacios de fotos, videos y demás... Si abrimos una página en Facebook, tendremos que presupuestar un plan de anuncios, la herramienta publicitaria nos permite segmentar por edades, sexos, geográficamente... a los posibles destinatarios de nuestro anuncio.

Otro canal de público generalista es Twitter. Allí vamos a poder compartir la información que hemos generado y trasmitir a los usuarios nuestros contenidos. Incluso podremos «tuitear»las conferencias con un hasghtag que nos identifique. Twitter es mucho más dinámico que Facebook y requiere mucha mayor dedicación.

Tanto en Facebook como en Twitter los usuarios pueden comentar nuestras aportaciones, estableciendo diálogos y siendo altavoces de nuestras opiniones y contenidos. Ambas redes nos permiten establecer una escucha activacon lo que dicen los usuarios y pueden ayudarnos a plantear soluciones a las cuestiones que comentan.

Si nos queremos dirigir a clientes más profesionales, a empresas... Linkedin es una red especializada en esta tipología de usuarios. Ofrece herramientas de crear o participar en grupos de discusión en los que nuestros comentarios pueden reformar nuestra imagen corporativa.
En el mundo jurídico existen redes sociales especializadas, como Pleiteando, Legalsolo, Lawyers, que tratan de establecer una canal especializado entre clientes y profesionales.

Finalmente, buscadores como Google, Ask o Yahoo permitirán que los usuarios también puedan acceder a nuestra red de información.

*Artículo publicado en Actualidad Jurídica Aranzadi y en Legal Today

jueves, 29 de septiembre de 2011

Abogados y redes sociales, ¿sabemos para qué las usamos?

Cada vez, es mayor el número de abogados que se acercan a las redes sociales y abren cuentas sin tener en consideración sus diferentes finalidades y usos.
Nuestra identidad digital es única, pero podemos manifestartres formas de actuar en las redes sociales: interrelaciones personales, profesionales y corporativas o de negocio. Todas estas formas de actuar pueden concretarse en una única identidad digital o en varias. Lo más habitual, es que comencemos por actuar con una única identidad digital en todo tipo de relaciones, ello es debido a que, previamente a darnos de alta en una red social cualquiera, no hemos hecho una reflexión sobre el para qué vamos a abrir un perfil (el objetivo) y que uso vamos a hacer de él (la estrategia). Esto no es ningún reproche, ya que a lo que invitan las redes sociales es a experimentar en un proceso de prueba y error. Pero en la medida en que lo que ponemos en juego es nuestra imagen corporativa o profesional, como se suele decir en este mundo virtual, los errores pueden ser irreversibles.

Es muy llamativo hablar con compañeros que cuentan que están en las redes sociales para promocionar su despacho o actividad, algunos, los más avanzados, incluso mantienen un blog en el que dan sus opiniones a temas jurídicos o casos que han conocido. Pero cuando estudias quiénes son sus contactos, cuando ves las conversaciones que tienen en sus cuentas, lo que se aprecia en la mayoría de los casos es una relación profesional. Los seguidores de esas cuentas son también, abogados, despachos profesionales... y lo que se produce, principalmente, es un intercambio colaborativo de ideas y conocimiento, una ampliación de tu networking profesional. Como comentaba anteriormente, también hay amigos en la lista de seguidores, con los que se mezclan componentes más personales y, en pocas ocasiones, las menos, potenciales clientes.

Hay redes sociales, como Twitter, en la que tú no eliges a tus seguidores, ellos te eligen a ti, pero en función de la definición que el usuario haya hecho en su bio (el uso que va a dar a su cuenta) y de los contenidos que vaya compartiendo con otros usuarios, la lista de seguidores comienza a transformarse de algo muy abierto a un perfil más concreto. En todo ello, influye también, a quienes has empezado a seguir, dado que en un porcentaje importante de casos termina habiendo una reciprocidad. Así, podemos ver cuentas de algunos despachos cuyos seguidores son mayoritariamente abogados (de cualquier parte del mundo) y, dado que sus referencias y contenidos son, en muchas ocasiones muy técnicos y punteros, son seguidos por periodistas que escriben sobre temas legales e, incluso, por editoriales. ¿Responde esto a sus objetivos en las redes sociales? Si su objetivo es ser una referencia en unos ámbitos y posicionar la imagen de marca del despacho a un determinado nivel, diría que lo está consiguiendo.

Definir el objetivo de para qué queremos estar una o varias redes sociales y la estrategia de comunicación y contactos va a ser la primera de las claves para posicionar nuestra identidad digital.

*Artículo publicado en Actualidad Jurídica Aranzadi y en Legal Today

viernes, 14 de enero de 2011

Ya estoy en Glass

Glass en la nueva red social que permite mandar comentarios sobre una página web a los miembros de tu red, sin tener que abrir el correo. Genera un cuadro de diálogo que permite que los interlocutores mantengan una conversación on-line sobre la página web visitada. Es como "escribir sobre un cristal", así reza el lema de este nuevo servicio web creada por Joaquín Ayuso, uno de los fundadores de tuenti.

Para empezar a usar el servicio necesitas recibir una invitación, abrir  Firefox o Chrome (son los navegadores con los que funciona el servicio), darte de alta en https://www.writeonglass.com/ (nombre de usuaruo, nombre y correo electrónico) y bajarte el app que instala la G que veis en el borde superior derecho de la imagen que encabeza este post.

Nuestro servicio ya esta operativo, una vez que confirmamos nuestra cuenta con el correo que recibimos del Glass. Ahora nos hace falta empezar a añadir amigos a nuestra lista de contactos para poder comentar, mientras navegamos, todo aquello que encotramos en internet.

Glass permite crear listas de amigos, su utlidad de momento por ver, ya que cuando vamos utilizar el servicio desde un web no podemos filtrar pos posibles destinatarios de nuestros comentarios por las listas establecidas.

Os dejo un video que explica el servicio. Como siempre, la primera impresión es la que vale y, Glass, me parece que va a ser una herramienta de gran utilidad: es inmediata, directa a los usuarios con la que quieres compartir una información y, además, te permite dialogar in situ. En la conversación se pueden incluir fotos o videos de Youtube.